Durante años, el debate sobre el crecimiento de los ETFs giró en torno a una cuestión central: si la gestión pasiva estaba desplazando a la gestión activa. Aunque esa discusión tenía sentido hace una década, hoy resulta insuficiente para explicar la transformación de la industria. El fenómeno más relevante es otro: los ETFs están dejando de ser simples instrumentos para replicar índices y se están convirtiendo en vehículos cada vez más utilizados para implementar estrategias activas.

Sus ventajas frente a los fondos mutuos tradicionales van más allá de los menores costos. Ofrecen liquidez intradiaria, transparencia, menores costos operativos y facilidad de acceso. Además, los ETF bajo normativa UCITS cuentan con un marco regulatorio consolidado y son ampliamente utilizados por inversores internacionales, incluidos los latinoamericanos.

Actualmente, los ETF forman parte de las posiciones centrales de numerosas carteras institucionales, tanto en renta variable como en renta fija. Pueden utilizarse para construir exposiciones estratégicas de largo plazo o para expresar opiniones tácticas sobre mercados y sectores específicos.

Utilizar un ETF no significa renunciar a la gestión activa

En la gestión activa tradicional, las apuestas son explícitas, mientras que en las estrategias indexadas quedan incorporadas en la metodología del índice.

Los fondos tradicionales todavía conservan ventajas en segmentos menos líquidos y especializados, como el capital privado, el crédito privado, la infraestructura, los bienes raíces y ciertas estrategias de cobertura. Sin embargo, incluso en los alternativos líquidos aparecen cada vez más ETF que implementan estrategias de futuros gestionados, posiciones largas y cortas y enfoques neutrales al mercado.

En renta fija, los ETF permiten acceder a deuda gubernamental y corporativa, posicionarse frente a movimientos de las tasas de interés y obtener exposición a segmentos como la deuda de alto rendimiento y los mercados emergentes. Los fondos tradicionales mantienen ventajas en estrategias que requieren mayor flexibilidad para gestionar el riesgo crediticio y la duración, aunque el crecimiento de los ETF activos está reduciendo esa diferencia.

Los ETF de gestión activa son uno de los principales motores de esta transformación

Su expansión responde, en parte, a la creciente dificultad para justificar los costos de los fondos mutuos tradicionales. Combinan decisiones discrecionales de inversión con las ventajas operativas de los ETF, impulsando a numerosas gestoras a trasladar sus estrategias hacia este formato.

Las oportunidades para agregar valor mediante gestión activa siguen siendo relevantes en empresas de pequeña capitalización, mercados emergentes —especialmente en deuda—, deuda de alto rendimiento y alternativos líquidos, donde las ineficiencias pueden favorecer a los gestores especializados.

La experiencia estadounidense resulta ilustrativa. A junio de 2026, aunque más del 90% de los activos globales en ETF continúa correspondiendo a estrategias pasivas, los ETF activos se han convertido en una de las categorías de mayor crecimiento, especialmente durante 2025 y 2026. Al mismo tiempo, los fondos mutuos tradicionales llevan años perdiendo participación frente a los ETF. Esto sugiere que el fenómeno no consiste necesariamente en abandonar la gestión activa, sino en cambiar el vehículo utilizado para implementarla.

Europa parece seguir el mismo camino, con un retraso estimado de entre tres y cinco años. Mientras Estados Unidos ya cuenta con ETF activos comparables a muchos fondos tradicionales, el universo UCITS continúa concentrado en estrategias cuantitativas, generación de ingresos y renta fija activa. La tendencia podría extenderse progresivamente hacia mandatos más discrecionales.El verdadero valor del asesoramiento financiero también reside en las relaciones humanas.

En definitiva, la transformación de la industria no consiste en sustituir la gestión activa por la pasiva, sino en trasladar cada vez más estrategias de inversión al formato ETF. La cuestión es cuánto tardarán estos vehículos en convertirse en el principal formato de distribución de la gestión activa

Nota: este artículo es un resumen de un informe publicado en Citywire en junio de 2026